Bailey (Aria Sloane) quiere tener su propia mascota, pero su padrastro, Clive (Tommy Pistol), se lo niega porque siente que no es lo suficientemente responsable. Pero si ella acepta SER una mascota ella misma durante toda una semana, entonces él le permitirá tener una mascota. Aunque Bailey encuentra esta propuesta extraña, está decidida a conseguir esa mascota, así que acepta. ¿Qué tan malo podría ser, verdad? Las cosas parecen empezar bastante bien, pero a medida que avanza la semana, Clive comienza a ser deliberadamente negligente para hacerle sentir lo que sentiría una mascota si escatimara en sus deberes. Una comida perdida aquí, una salida retrasada allá... Aun así, Aria se mantiene firme, sabiendo que está cerca de conseguir lo que quiere. Pero finalmente Clive se vuelve aún más pervertido hasta el punto de hacerla rogar por su 'hueso' el último día del trato. Aunque está conmocionada, Bailey, sin querer que todo por lo que ha pasado sea en vano, cede.