Me encanta mi trabajo. Ser guardia de seguridad en el centro comercial es una gran descarga de adrenalina, especialmente cuando ladronzuelas como Ameena intentan robarnos. Conozco a chicas como ella, que ser atrapada es la mitad de la diversión para estas zorras, y estoy más que dispuesto a hacer mi parte. Ahora me voy a divertir con sus pequeños y apretados agujeros y pintar esa carita bonita con una carga fresca de semen... ¡qué vida!