La ceremonia de graduación estaba a punto de comenzar y Selina llegaba tarde. Corrió al evento a toda prisa hasta que sintió el fuerte crujido de su tacón. Presa del pánico, entró en la primera tienda que encontró y vio un par de tacones nuevos que harían de su ceremonia un recuerdo inolvidable. Sin embargo, sus zapatos no eran lo único roto. Sin efectivo, probó suerte e intentó irse con los tacones nuevos como si fueran su par antiguo. La fortuna no le sonrió cuando intentó salir rápidamente, y Juan Largo, el siempre vigilante guardia de seguridad, interceptó su impulsivo escape. Ahora, en una oficina trasera con poca luz, Selina fue interrogada por el guardia de seguridad sobre los zapatos que llevaba. Desesperada, se sinceró rápidamente con el oficial y le dijo que planeaba volver y pagar más tarde, pero que primero tenía que llegar a su graduación. El guardia de seguridad no se mostró particularmente comprensivo con su confesión y decidió cachearla en su lugar para asegurarse de que no había robado nada más. Finalmente, sintió lástima por Selina y le ofreció una opción: llegaría a su día de graduación si estaba dispuesta a mostrarle al oficial esas "habilidades extracurriculares" que no aprendió de sus profesores...