Bailey y su hermanastro Nick se quedan con sus hermanastros Laney y Rion para las fiestas. Bailey le admite a Laney que siempre ha tenido un pequeño flechazo con Nick y no desearía nada más que perder su virginidad con él. Laney se encarga de hacer lo que sea necesario para que su deseo se haga realidad, desde vestirse como Santas sexys hasta colgar muérdago como excusa para hacer que se besen. Ella crea el ambiente y hace todo lo posible para juntarlos, pero solo hay un problema: Rion es demasiado protector con su hermanita, así que Bailey tendrá que encontrar una manera de distraerlo o convencerlo...