La dulce e inocente Lana se ha quedado cuidando la casa mientras sus padres están de vacaciones. Ciertamente tienen razón sobre su dulzura. Su inocencia es otra jodida historia. Así que, mientras habla con sus padres por teléfono vistiendo un diminuto top halter, un tanga y unas medias hasta la rodilla, abre la puerta a Ramón. Tan pronto como entra, no puede quitarle las manos de encima a la deslumbrante belleza. Continúan con una salvaje cogida por toda la casa. ¡Y créenos, esta chica es súper salvaje! Tienes que verlo por ti misma.